El Mercado


El Mercado Gourmet San Pablo se origina en base a los nuevos hábitos de consumo de la sociedad contemporánea; un lugar donde es posible comprar, pero al mismo tiempo permite que los productos que se ofertan puedan ser elegidos y consumidos in situ, en un ambiente distendido y dinámico, a la vez que funcional y selecto.

Cada stand estará dedicado a una temática diferente, y ofertará sus productos para consumir al instante o para llevar, preparados o sin preparar, permitiendo al consumidor la posibilidad de tantear los alimentos antes de adquirirlos. Los stands desarrollarán las ideas más creativas para distinguir su producto estrella. Crearán platos novedosos, mezcla prodigiosa de sabores exclusivos. La filosofía es la originalidad; cualquier producto alimenticio puede ser delicatessen, con imaginación y sutileza.

Es un mercado pensado para todo el abanico social. Su leitmotiv: delicatessen al alcance de todos. Cualquier persona podrá sentirse un auténtico Gourmet en este espacio, degustando los mejores productos de las mejores marcas, exquisiteces que se diluyen en los paladares más exigentes. Esta actividad social, que invita a la comunicación y al encuentro, necesita de un contexto que ayude, en cierta medida, a que los clientes se sientan a gusto, se relajen, y disfruten de un lugar lleno de posibilidades.

En un Casco Histórico, Patrimonio de la Humanidad, un mundo contemporáneo, acogedor, minimalista y sorprendente, integrado en un Inmueble protegido, abre sus puertas para mostrar un espacio interior de sugerencias estéticas y gastronómicas.

ENCLAVE

San Cristóbal de La Laguna es el escenario perfecto para la implantación de este nuevo concepto de mercado. Recorrer la laguna es sumirse en un espectáculo sorprendente en el que se suceden las huellas vivas y permanentes del arte, la cultura y la historia.

Situada en la atalaya atlántica desde la que España abordaría su mayor gesta, ha sido el obligado nexo de dos culturas. Pionera y adelantada, laboratorio experimental del urbanismo y la arquitectura que se desarrollaron en el continente americano, receptora fecunda e introductora precoz en España de corrientes artísticas y políticas.

Una ciudad de poetas, escritores y artistas, de tertulias célebres, con una personalidad singular, un espíritu y un estilo que la hacen inconfundible y única. Los indudables atractivos de esta ciudad modélica no se agotan en su hermosa apariencia externa.

Sin duda, La Laguna, una ciudad para soñar. Utopía onhírica en la que parece que el tiempo no se ha detenido, sino que transcurre en otra parte, en algún incierto lugar de la emoción y la memoria. Una ciudad para vivirla en la plenitud de los sentidos, reconociéndolos cautivos suyos.

HISTORIA

La actividad mercader en la ciudad de La Laguna tiene detrás una gran historia, dormida en los archivos de antaño, que debe despertar para el conocimiento de la población por el papel que ha jugado durante más de cinco siglos de historia.

Las primeras referencias de actividad se remontan a 1554; eran mercados callejeros. Los productos alimenticios se empezaron a comercializar en las tres principales plazas de la ciudad; en la plaza de San Miguel, frente a la iglesia de Los Remedios y en los alrededores de la fuente de la Villa de Arriba, en el espacio que hoy ocupa la plaza de La Concepción. La carne que provenía de las cacerías se vendía en la calle de La Caza o en la plaza de Los Remedios.

En 1843 la actividad comercial exterior encontró un nuevo lugar en el que refugiarse. Surgió un edificio de mampostería y madera para albergar una Recova; su ubicación era el patio y salones bajos de los graneros del Cabildo.

El maestro Pedro Pinto destacó la necesidad imperiosa de la obra y las comodidades públicas que ella proporciona, así como el realce que un establecimiento de esta naturaleza da a un pueblo ilustrado y numeroso. La ciudad clamaba cada día más la obra.

En 1879 se permitió que en uno de los salones bajos se instalara un establecimiento de comestibles, que en la noche del 18 de mayo de 1881 se prendió fuego, quemando por completo La Recova. El edificio, por suerte, estaba asegurado, y junto con la cantidad obtenida en una subasta, se consiguió rehabilitar el edificio, abriendo sus puertas al público el 29 de septiembre de 1883.

Este edificio se deterioró con el paso del tiempo, por lo que el último Mercado Municipal empezó a construirse en 1953, siendo alcalde de La Laguna, Andrés de Lorenzo Cáceres Torres. A día de hoy, la Sede temporal del Mercado se localiza en la Plaza del Cristo, hasta la futura construcción del nuevo Mercado Municipal en la Plaza del Adelantado.

El Mercado Gourmet San Pablo, será un nuevo paso en la evolución del mercado lagunero. Un nuevo concepto de mercado, a caballo entre el comercio y la degustación, será el encargado de escribir una nueva etapa en la cronología de la ciudad de San Cristóbal de La Laguna.

EL PROYECTO

El proyecto arquitectónico de San Pablo Mercado Gourmet, realizado por el arquitecto Alejandro Díez Martín, se entiende como una transcripción contemporánea del lenguaje de la arquitectura tradicional lagunera.

Los balcones, artesonados y ventanales de madera; las piedras y los cantos en el suelo de las calles; los verodes como verdes penachos funámbulos haciendo equilibrios sobre cornisas y tejas; los claustros, ajuares, confituras, celosías y ajimeces; las plazas como espacios abiertos a la humedad de la laurisilva, al vuelo confiado de las palomas y los ecos bruñidos de los repiques litúrgicos como referentes históricos y culturales, para crear un espacio íntimo donde soñar esta realidad.

El proyecto consiste en crear una envolvente espacial, configurada por el entretejido de tres elementos: la celosía metálica, la vegetación ambiental y el simbolismo cultural.

El tejido metálico

Una celosía es un enrejado, que se colocaba en las ventanas para poder ver a través, sin ser visto, llegando a configurar un tamiz de intimidad entre el interior y el exterior. Materializada en falsos techos, barandillas y paredes, la celosía buscará filtrar los espacios para involucrarse en un ambiente cargado de sensaciones, de variables gradientes de intimidad, en el que el disfrute social se fusione con el placer culinario.

El tejido ambiental

La vegetación y el agua jugarán el papel de reforzar todos nuestros sentidos. El reticulado de la estructura vegetal pretende ser una grilla cultivable. La vegetación se descolgará del techo, descenderá por las entradas y trepará por barandillas y paredes, para configurar un ambiente lleno de colores, olores y texturas. El agua descenderá como una cascada por la escalera y el hueco junto al ascensor, conformará una fuente de vidrio, una caja acústica de sonidos naturales. A su vez, ambos servirán como estrategia para el control de la humedad ambiental, la graduación de la temperatura del aire y la renovación del aire exterior.

El tejido simbólico

El proyecto plantea la creación de un espacio dual, de sutil ambigüedad entre el interior y el exterior; se busca evocar la sensación de estar en un espacio abierto y luminoso, en una calle más de la ciudad. Por el día la luz bañará cenitalmente las estancias, mientras que por la noche el falso techo de celosía se convertirá en un cielo estrellado. Será una alegoría al plano de la ciudad de La Laguna, cuyo significado simbólico se interpreta como una carta estelar o un mapa de constelaciones de la época.